Historias que merecen quedarse
- Zuheilly Afanador
- 15 mar
- 2 min de lectura
Hay momentos en la vida que no deberían perderse con el tiempo.
Momentos que muchas veces se cuentan con una llamada, con una foto o con un mensaje rápido… y luego quedan guardados en la memoria o en algún archivo digital que con los años se pierde.
Pero algunas historias merecen algo más.

Un libro puede ser el lugar donde esas historias se queden para siempre.
Puede ser la noticia que un hijo escribe para decirle a su padre que ahora será abuelo.
El cuento que prepare a un niño para recibir a su nuevo hermano.
Puede ser la forma más inesperada de hacer una propuesta de matrimonio.
El libro donde se revele el sexo de un bebé que está por llegar.
Un lugar donde se recopilen cartas de amor que no deberían perderse con el tiempo.
Quizás el libro donde unos padres escriban la historia del primer año de vida de su hijo, para que algún día él mismo pueda leer cómo comenzó todo.
Puede ser un hermoso recurso donde una familia inmigrante deje escrita la historia de cómo empezó de nuevo en otra tierra.
Donde alguien le cuente a su madre o a su padre lo que tal vez nunca se dijo en voz alta.
Puedes contar en este libro la historia de un hogar que se fue construyendo con los años y que guarda recuerdos que no deberían olvidarse.
Quizás este sea el mejor recurso para que alguien escriba para un hijo que aún no ha nacido, para que algún día sepa cuánto fue esperado.
O donde una familia guarde las historias de los abuelos, para que las nuevas generaciones sepan de dónde vienen.
Hay cosas que no deberían quedarse solo en la memoria.
Ni en un teléfono.
Ni en una carpeta digital.
Algunas historias merecen algo más tangible.
Un lugar donde las palabras se queden.
Un libro que pueda abrirse dentro de muchos años y recordar exactamente lo que se sintió en ese momento.
Porque lo verdaderamente importante merece quedar escrito.
Y cuando una historia se escribe con amor, permanece.




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